23 septiembre, 2005

algo contigo -

“Anticipándose al esquema que habría de prevalecer en nuestros tiempos, Erich Fromm intento explicar la atracción por el ‘sexo en si mismo’ (el sexo ‘por derecho propio’, la practica del sexo separada de sus funciones ortodoxas), caracterizándolo como una respuesta (equivoca) al siempre humano ‘anhelo de fusión completa’ a través de una ‘ilusión de unión’.

Unión, ya que eso es exactamente lo que los hombres buscan denodadamente en su intento por escapar de la soledad que sienten o temen sentir. Ilusión, ya que la unión alcanzada durante el breve instante del orgasmo ‘deja a los desconocidos tan alejados como lo estaban antes’ de modo tal que ‘sienten su extrañamiento aun mas profundamente que antes’. Al cumplir ese rol, el orgasmo sexual ‘cumple una función no demasiado diferente del alcoholismo o la adicción a las drogas’. Como ellos, es intenso, pero ‘transitorio y periódico’.

La unión es ilusoria y la experiencia esta condenada finalmente a la frustración, dice Fromm, porque esa unión esta separada del amor (separada, permítanme explicarlo, de una relación de tipo fürsein, de una relación que se pretende como un compromiso indefinido y duradero con respecto al bienestar del otro.) Según esta visión de Fromm, el sexo solo puede ser un instrumento de fusión genuina – y no una impresión efímera, artera y en definitiva autodestructiva de fusión – en conjunción con el amor. Toda capacidad generadora de unión que el sexo puede tener se desprende de su conjunción con el amor.”

- Zygmunt Bauman: Amor Liquido, acerca de la fragilidad de los vínculos humanos