17 noviembre, 2005

un puro afuera -

“no (me) queda casi nada: ni la cosa, ni su existencia, ni la mía, ni el puro objeto, ni el puro sujeto, ningún interés de ninguna naturaleza por nada. Y sin embargo amo: no, es todavía demasiado, es todavía interesante sin duda en la existencia. No amo pero me complazco en eso que no me interesa, por lo menos en eso que es igual que ame o no. Ese placer que tomo, no lo tomo, antes bien lo devolvería, yo devuelvo lo que tomo, recibo lo que devuelvo, no tomo lo que recibo. Y sin embargo me lo doy ¿puedo decir que me lo doy? Es tan universalmente subjetivo – en la pretensión de mi juicio y del sentido común – que solo puede venir de un puro afuera. Inasimilable. En ultimo termino, este placer que me doy o al cual mas bien me doy, por el cual me doy, ni siquiera lo experimento, si experimentar quiere decir: fenomenalmente, empíricamente, en el espacio y en el tiempo de mi existencia interesada o interesante. Placer cuya experiencia es imposible. No lo tomo, no lo recibo, no lo devuelvo, no lo doy, no me los doy jamás por que yo (yo, sujeto existente) no tengo jamás acceso a lo bello en tanto que tal. En tanto que existo no tengo jamás placer puro”

Jacques Derrida – La vérité en peinture